Nueva Caledonia está dividida en tres Provincias: Provincia del Norte (a partir de Kone), Provincia del Sur (Después de Kone) y Provincia de las Islas Lealtad (Maré, Ouvea, Tiga y Lifou). Cada provincia tiene un centro administrativo, llamado Hôtel de la Province, que gobierna. Las provincias vendrían a ser, para entendernos y salvando mucho las distancias, como las comunidades autónomas.
Nuestro viaje se inició en Noumea, donde, por diversas razones, estuvimos “invadiendo” a unos amigos durante una semana. Ya he comentado en este blog que Noumea es una ciudad “occidental”, entendiéndose con eso todo lo que implica.
Tras Noumea, y haber pasado un fin de semana más al Sur de la isla (en Yate) iniciamos viaje hacia la Provincia Norte. No teníamos establecido ningún plan aunque sí estaba claro que no queríamos pasarnos el día en el coche, y que empezaríamos el viaje por la costa oeste, de la que me decían que es como el FarWest, con rodeos y vaquderos!! Así que siguiendo los consejos de guías de viaje y de personas decidimos hacer el primer alto en Poya (abstenerse de comentarios, please!) y no detenernos en lugares como La Foa o Bourail. La verdad es que fue todo un acierto porque llegamos a un camino perdido entre montañas que nos condujo a un lugar precioso. Estábamos en medio de las montañas (nota: la montaña más alta de Nueva Caledonia esel Monte Panie con 1628 metros, nada de Pirineos) y allí había instalado un gran “refugio” con cocina y comedor aparte. El lugar se elevaba a lo paradisíaco gracias al río que teníamos justo debajo y en el que no tardamos en darnos un buen chapuzón. Fue allí donde probé por primera vez el plato típico del país: el bougna aunque la cocinera y “propietaria” de dicho paraíso pronto nos advirtió que su bougna no era el tradicional sino el suyo (por lo visto la preparación del bougna requiere de varias horas y se hace “a la piedra caliente”). De todos modos, lo que comimos era excelente: trozos de carne, de piña, de patata dulce y de igname (planta sagrada en estas tierras).
Poya, fue, pues, el primer destino y uno de mis favoritos, exceptuando el hecho de que tres abejas dejaron su imprenta en mí!! Y cómo duelen!!!
Al día siguiente llegamos a Voh. Allí dormimos en un camping casi desierto justo enfrente de la playa y fuimos a ver el famoso (desde que el fotógrafo francés Yann Arthus-Bertrand hiciera de este corazón el elmblema de su libro La Tierra vista desde el cielo Corazón de Voh aunque evidentemente no es lo mismo verlo desde un helicóptero (como es el caso en esa foto) que desde un punto de vista algo improvisado. La verdad es que si no es desde el aire no es facil verlo y hay gente que se decepciona, pero entra dentro de la lógica que la perspectiva no es la misma. En todo caso no podíamos pasar por alto esa visita!
El viaje continuó norte arriba hasta el final, Poingam. Las diversas paradas que íbamos haciendo en el trayecto nos conformaron la idea del FarWest. Tenía la sensación de pasar por un Oeste modernizado (me faltó comprar tabaco para masticar y poder escupirlo a lo Clint Eastwood!). En esta costa oeste hay mucha ganadería conducida por los descendientes de los prisioneros blancos llamados despectivamente Caldoches (a los otros blancos, yo por ejemplo, nos llaman aquí en Lifou Camadya) y, por lo que parece, no se llevan nada bien con los Kanak .
Tras haber recorrido la costa Oeste, iniciamos camino en la Este y pronto observamos la diferencia de paisaje y de calor humano entre ambas costas. En el Este, donde predominan los kanak, todo el mundo te saluda y la vegetación crece libremente (especial mención la cascada de Colnett, cerca de Pouebo, y la de Thao, cerca de Hienghene: IMPRESIONANTES, más que por su altura por su belleza. Ni decir tiene que en ambas nos pusimos en remojo!). En esta costa vimos varios lugares y dormimos en dos tribus cerca de Hienghene: Werap, donde dormimos en una Case tradicional, y en Tiendanite, donde nació Jean-Marie Tjibaou, líder independista y defensor de la cultura y tradiciones kanak.
Tras esto regresamos a Noumea para coger un barco e ir hasta el lugar más paradisíaco que he visto hasta ahora y que será dificil superarlo: playas impresionantes con arena blanca finísima (llené una botella de agua de litro y medio de ella como recuerdo!)… y casi desérticas de turistas. Ojalá pudiera encontrar un puesto de profesor allí!! El lugar, que es una isla, se llama Île de Pins (Isla de Pinos) por la cantidad de pinos que hay. No escribo lo que hay porque sinceramente os deseo que algún día podáis verlo con vuestros propios ojos. Tres días estuvimos allí, y allí terminó nuestro periplo por la Grande Terre.
Hola aventurero!!
guauuu, cuánto he aprendido en un momento!!!Eso sí, quiero ver fotos cuanto antes porque esas imágenes tienen que impresionar.
Un besote grande guapo!!!
Antes de que te fueras a esas tierras vi un documental de Nueva Caledonia (creo que ya te lo comenté) e hicieron especial mención al bougna.
Más que a la piedra envolvían la mixtura de carne, piña y otros ingrendientes con unas enormes hojas de árbol. Ese “paquete” de comida lo dejaban en el suelo y lo cubrían con arena y brasas ardientes para que se cocinara de “arriba a abajo”. Esta cocción duraba varias horas.
Cuando empezaba a oscurecer lo desenterraban y disfrutaban del ágape en una especie de chiringuito al lado de la playa.
Hola hermanito!!! Joder cuantas cosa qué no sabía!!! Si puedes enviame alguna foto.
Yo también quiero remojarme en una cascadaaaa………
Bueno un besote enorme.
buenooo gente peacos de fotooos:)
sobretodo la del tiburonnn…
Quisiera contactar con alguién que viva o haya vivido en Nueva Caledonia. Tengo pensado ir en un futuro próximo. Espero ansiosa algún comentario. Gracias